martes, mayo 06, 2008

Quejas


Sumida en una profundidad de lejanas compañías,
mientras el viento camina etéreo el recorrido matinal.
Despierto en hojas sudadas de una emoción prestada
que en esencia es una libertad esclavizada.

Perdida frente al mundo de los pensamientos suicidas
sin el valor de despejarlos y menos de enfrentarlos.
Como mendiga de amor y de caricias prestadas en el momento
valoro lo mucho como nada y lo nada como la circunstancia del todo.

¡Ay maldita soledad! Te haces compañera vieja en la travesía del cuento sin comenzar.
¡Ay maldita soledad! Excusa para seguir viviendo atrapando respiros al azar.
La sangre fluye autómata por unas venas secas de esperar.
Clava diminutos alfileres que no matan pero hieren la voluntad.

Las bocanadas de aire no sustentan la necesidad de vivir en anhelo.
Necesitada del si definitivo mirando con odio sagaz el no que curte la piel.
Cansada al principio del camino.
Derrotada, desnuda, tirada y abusada en un suelo desconocido y cruel.

¿Si cierro los ojos todo volverá a ser normal?

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